¡Estamos comiendo veneno! Aprende a Identificar los Tomates….

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La comida es un tema del que todos queremos siempre hablar. Nos encanta revelar a la gente cuáles son nuestros alimentos favoritos para comprobar si los suyos son los mismos. Está claro que existen algunas comidas más sanas que otras, pero es probable que algo sano no equivalga a delicioso. ¿Qué prefieres: una buena hamburguesa con patatas y refresco o una ensalada césar? La respuesta no está nada clara: los amantes de la carne prefieren lo primero mientras que los más sanos se decantan por lo último.

 Sea cual sea la comida que ingieras tenemos que recordar realizarlo con moderación. Si comemos en exceso nuestra cintura lo nota, en caso de que no lo creas solamente tienes que subirte a la báscula de tu casa para comprobarlo rápidamente. Aparte de eso no olvides realizar ejercicio moderado al menos tres días por semana; si lo haces estarás en forma y con una salud de hierro. Hoy abordaremos un tema muy controversial: los organismos transgénicos, ¿cómo podemos identificarlos.
En los últimos años hemos conocido que en el mercado existen una serie de productos que no son lo que esperábamos. Está claro que estamos hablando de los organismos modificados genéticamente, también denominados transgénicos. Estos alimentos crean cierta polémica, ya que muchos piensan que alterar el material genético de algo es una aberración. Sin embargo, también existen personas que se han posicionado a favor de ellos; los nutrientes adicionales que poseen son muy útiles para los seres humanos.

Numerosas organizaciones se han posicionado delante de los laboratorios que se dedican a crear alimentos transgénicos. Para ellos es un hecho injustificable que se creen este tipo de comidas: si necesitas más nutrientes debes consumir más alimentos, no puede ser que algo que has visto siempre en el supermercado tenga ahora propiedades tan extrañas. Los científicos se justifican en que pueden crear productos más longevos y de mayor calidad, lo que en países subdesarrollados es una gran ventaja…
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Durante muchos años hemos escuchado y leído en los medios de comunicación que los OGM son una seria amenaza para nuestro cuerpo. Normalmente los mayores ejemplos de este tipo son frutas y verduras, pero hay algo que debemos tener en cuenta. ¿Cómo podemos distinguir un alimento natural de otro que ha sido alterado en un laboratorio? Pues existen una serie de trucos para lograrlo. En primer lugar tenemos que tener en cuenta el precio: si ves que los tomates que has comprado durante toda tu vida han subido de precio, empieza a sospechar.
Si cogemos varios folletos de los que suelen repartir las organizaciones ecologistas, podemos ver en primera persona los supuestos efectos que estos alimentos pueden crear en nuestro cuerpo: todo tipo de reacciones alérgicas, infecciones virulentas graves, esterilidad, muerte a edad temprana… Por si fuera poco muchos animales son usados en laboratorios para poder investigar con ellos, lo que es una verdadera calamidad. Si estás en contra de estos productos y quieres no volver a comprarlos, aquí tienes cómo localizarlos y dejarlos de lado…

¿Cuál es la opinión de los países desarrollados acerca de los alimentos transgénicos? Realmente hay que preocuparse, ya que la mayoría de ellos consideran que para nada son seguros. Como dato diremos que en más de 60 países a lo largo del planeta Tierra hay unas restricciones bastante importantes relativas a la comercialización y venta de productos transgénicos; no hablamos de países diminutos, sino naciones importantes como Japón, Australia y los estados miembros de la Unión Europea.
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Si vas al supermercado y quieres estar seguro de que lo que compras es realmente lo que estás buscando tienes que fijarte en algo que seguramente siempre dejas de lado: la etiqueta. Aparte de las características nutricionales de los alimentos este pequeño papel puede ofrecernos datos interesantes respecto al origen de lo que nos llevamos a la boca. Las frutas y verduras que se cultivan de manera tradicional pero con adición de químicos son etiquetados con un código de cuatro dígitos; ¿y si hablamos de los transgénicos? Comprueba aquí cómo saberlo todo…

Los organismos modificados genéticamente tienen una etiqueta de cinco dígitos, pero con una característica fundamental: empiezan siempre con el número 8. No debemos confundirlos con los productos que consideramos “sanos”; aunque estos alimentos también tienen cinco dígitos comienzan por el número 9. Ahora que sabes cuál es el truco ya puedes ir a tu tienda más cercana sin miedo, pero ten en cuenta que alrededor del 80% de la comida procesada es modificada en laboratorios.

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